Los errores de un sistema se determinan a partir de su calibración.
Los errores en un sistema de medida pueden producirse en cualquiera de las fases del proceso.
Cuando un físico realiza una medida debe tener gran cuidado para no producir una perturbación en el sistema que está bajo observación. Por ejemplo, cuando se mide la temperatura de un cuerpo, éste se coloca en contacto con un termómetro. Pero cuando se colocan juntos, algo de energía o "calor" se intercambia entre el cuerpo y el termómetro, dando como resultado un pequeño cambio en la temperatura del cuerpo que se desea medir. Así, el instrumento de medida afecta de algún modo a la cantidad que se deseaba medir.
La limitación de los dispositivos físicos disponibles para realizar un sistema de medida hacen que las señales de salida discrepen de las que se obtendrían con un sistema ideal. Estas discrepancias se denominan errores y, dado que algunas de ellas son inevitables, el objetivo es reducirlas de modo que a partir de la salida se pueda determinar el valor de la entrada con una incertidumbre aceptable. El número de cifras con que se exprese un resultado debe concordar con la incertidumbre que tenga asociada.
Muchos de los errores son fácilmente evitables si se implementa el sistema de instrumentación y control correctamente, por lo que su estudio es fundamental para el diseño de dichos sistemas.

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